Sobre CLAN

Es más importante estar juntos que estar de acuerdo

Por:

Milagro Pereyra Iraola

Cuando estaba en mis veintis, era puro fuego: apasionada, optimista, y convencida de que con mi trabajo podía transformar este mundo disfuncional. Creía profundamente en que podía yo con mis manitas generar cambios a gran escala, soñaba con la revolución, era bastante activista y no dudaba en alzar la voz cuando algo me incomodaba.

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En esa etapa, trabajé en Njambre, una company builder de empresas de impacto fundada por Pau, Fede y Emi. Fueron mis jefes y mentores, y con el tiempo me convertí en cofundadora y directora ejecutiva. Njambre fue una escuela alucinante de la que te voy a contar en otro newsletter, pero hoy quiero hablarte de un regalo que me hicieron estos líderes que tuve el honor de tener, uno de esos que te marcan para siempre.

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Un día llegaron a la oficina y me dijeron que tenía un pasaje a Purmamarca. Lo único que sabía era que debía estar en la plaza del pueblo el primer jueves de septiembre, al mediodía. Nada más. Era 2017 y estaba por vivir un ritual que ya venía creciendo hacía algunos años y que sigue creciendo con fuerza y entusiasmo.

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Cada primer jueves de septiembre de cada año, un grupo de personas desconocidas se reúne en la plaza de Purmamarca a conversar entre los cerros de colores, con una única consigna: “estar juntos por sobre estar de acuerdo"

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Cuando fui, seríamos unas 100 personas, pero la comunidad no paró de crecer. Se suman periodistas, políticos, creativos, economistas, tecnólogos, artistas, líderes sociales, gente del norte y gente del sur. Es un evento que no tiene redes sociales, que nunca se sabe con quien te vas a encontrar y donde no hay agenda: los temas surgen ahí, en la plaza. Cada uno elige con qué grupo y sobre qué tema quiere conversar y bajo qué árbol o que piedra sentarse a pasar un rato de conversación. Sin reglas, libre, espontáneo, y profundamente transformador.

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Al principio no entendía por qué Fede, Pau y Emi querían que fuera a conversar con extraños a los cerros de colores. Pero volví una y otra vez. Y creo que hoy lo sé: en PURMA no solo encontré grandes amigos, mentores y compañeros de camino. Por sobre todo, entendí que no puedo cambiar el mundo de un plumazo, gritando y peleándome con todo el mundo como a los veintis, entendí que mi forma de generar cambios tiene una forma que parece más sutil, pero hoy la considero mucho más poderosa.

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Porque en un mundo que parece fragmentarse cada vez más, donde no nos entendemos ni entre personas ni entre pueblos y donde pasamos cada vez más tiempo descifrando algoritmos e inteligencias artificiales, pasar tiempo juntos es la revolución.

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Y me di cuenta de que me apasiona lo que pasa cuando personas que no nos conocemos y no necesariamente pensamos igual, decidimos compartir(nos).

Por eso en CLAN adoptamos ese principio como uno de los pilares centrales de nuestras experiencias:

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ES MÁS IMPORTANTE ESTAR JUNTOS QUE ESTAR DE ACUERDO.

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Y créeme: hay magia cuando gente que solo tiene en común trabajar desde casa se encuentra, se ríe, se toma un buen recreo, y comparte su rutina en lugares increíbles como son Bariloche o Río de Janeiro.

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Ojalá nos veamos en una de esas, tu creatividad se volverá expandida.

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Una comunidad que desafía
la forma en la que trabajamos remoto

El trabajo remoto puede ser libre, creativo y lleno de encuentros, conexiones y colaboración.

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“La rutina se ve distinta cuando hay bosque, mar o montaña del otro lado de la ventana.”